"no te salves"
La medida exacta de noche y lluvia. Dijiste que debíamos regresar señalando el camino, yo insistí en seguir adelante halando tu brazo. Mi paraguas era insuficiente y después de saltar un par de charcos, comenzaste maldecir las razones por las que no teníamos auto. El fin del sendero nos llevó a un claro entre los árboles, hacia la nada, tus maldiciones se convirtieron en risas. Me dio pena mirarte bajo la lluvia, con el cabello mojado y tus botas hundidas en el lodo. –Creo que debimos regresar- dije avergonzada. Tus risas se convirtieron en carcajadas. Yo no podía encontrar lo divertido del asunto mientras seguíamos hundiéndonos en el lodo. -¡Estás cosas solo pasan cuando estoy contigo!- gritaste, entre risas, fuera del paraguas. No supe si sentirme bien o mal al respecto. -Ya necesitábamos una noche así- suspiraste, recibiendo con agrado cada gota de lluvia sobre tu rostro. Entonces sonreí, me alegré de no tener auto y de que tú no supieras conducir. Deberíamos escribir un manual sobre cómo perderse en un parque público.
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